La Casa de Hermandad acogió este viernes la presentación oficial del cartel anunciador del Domingo de Ramos de 2026, obra del artista jerezano Jaime J. Sánchez García, quien se incorpora así a la nómina de autores que han puesto imagen a la salida procesional de Nuestro Padre Jesús Despojado de sus Vestiduras y María Santísima de la Caridad y del Consuelo.

Jaime J. Sánchez García ocupa hoy un lugar destacado en el panorama de la cartelería cofrade contemporánea. Nacido en Jerez de la Frontera en 1991, es graduado en Publicidad y Relaciones Públicas por la Universidad de Cádiz y está especializado en diseño gráfico e ilustración. Su trayectoria supera el centenar de trabajos y le ha llevado a firmar algunos de los carteles más reconocidos de los últimos años, entre ellos el de la Magna Mariana de Jerez, el de las Glorias de Chiclana o la portada del anuario de la coronación canónica de la Virgen del Rocío de la Hermandad de la Redención de Sevilla, además de proyectos para corporaciones de Málaga, Cáceres, Almería, Alicante o Sanlúcar de Barrameda.

A su bagaje artístico se suma una estrecha vinculación personal con el mundo cofrade, formando parte de juntas de gobierno y ejerciendo como asesor artístico, así como desarrollando trabajos de diseño aplicados al patrimonio de distintas hermandades. Una vivencia de hermandad que se refleja en su forma de entender el arte sacro y la cartelería.

Con esta obra, el artista llega a Salamanca para anunciar el Domingo de Ramos de 2026 a través de una composición que se erige como una proclamación solemne y poética. La imagen de Nuestro Padre Jesús Despojado se convierte en eje absoluto del discurso visual y espiritual. Presentado en un poderoso contrapicado emocional, el Señor avanza con los brazos abiertos en gesto de entrega, mostrando en su anatomía las huellas del ultraje y el dolor humano. Su rostro, elevado hacia lo alto, combina mansedumbre, sacrificio y una silenciosa esperanza que interpela directamente al espectador.

La túnica magenta, enriquecida con un estampado inspirado en Fortuny, introduce un guiño culto a las artes decorativas modernistas, dialogando con el art decó y el art nouveau, tan ligados al patrimonio cultural salmantino. El cíngulo dorado refuerza la verticalidad y actúa como eje simbólico entre lo terrenal y lo divino.

La iconografía vegetal adquiere un papel esencial en la lectura del cartel. El cardo, presente en el tejido y brotando de forma realista en la parte inferior, simboliza el dolor y la aspereza del camino, pero también la vida que surge en medio de la dureza. Entre sus hojas se ocultan dos caracoles, metáfora de los pecados y miserias humanas, en contraste con la presencia de la Mariposa Monarca, clara alusión a la Resurrección, a la transformación y al triunfo de la vida sobre el sufrimiento.

El fondo celeste, tratado con una estética gráfica y serigráfica, envuelve la escena con serenidad. Sobre él emergen las siluetas blancas de la Catedral de Salamanca y del Puente Enrique Estevan sobre el Tormes, símbolos de fe, historia y tránsito que sitúan el misterio de la Pasión en el corazón espiritual de la ciudad.

La rotulación del Domingo de Ramos corona la composición con una tipografía potente y clara, mientras que el equilibrio entre lo pictórico y lo gráfico dota al cartel de una intensa fuerza anunciadora.