De nuevo la Cuaresma llama a nuestras puertas y con ella ese tiempo tan especial que todos llevamos grabado en el corazón. Son semanas de preparación, de reflexión y de reencuentro que nos conducen, un año más, hasta la tan esperada Semana Santa, donde nuestra hermandad vuelve a salir a la calle para dar testimonio público de fe.
La Cuaresma no es solo una cuenta atrás, sino una llamada personal a la conversión. La Iglesia nos regala cuarenta días para detenernos, mirar hacia adentro y volver a lo esencial. Es un tiempo de gracia que nos invita a la oración, a la caridad y al sacrificio ofrecido con amor, recordándonos que seguir a Cristo implica despojarnos de lo superfluo para dejar espacio a Dios en nuestra vida. Y estamos llamados a recorrer este camino juntos, ayudándonos los unos a los otros a crecer espiritualmente, como cofrades y como cristianos.
Vivimos un momento ilusionante. Nuestra hermandad sigue creciendo, no solo en número de hermanos, sino en compromiso, participación y ganas de trabajar. Ese impulso nos anima a afrontar nuevos proyectos, sabiendo que todo avance debe de ir unido a un crecimiento interior más profundo, que dé sentido a cuanto hacemos.
En formación, juventud, caridad y patrimonio continuamos avanzando con paso firme. Se ha iniciado la catequesis de confirmación para jóvenes y adultos como apuesta por el acompañamiento en la fe, mientras la caridad sigue siendo prioridad, especialmente en este tiempo cuaresmal que nos recuerda que el amor al prójimo es la medida de nuestra fe cristiana. En el plano patrimonial prosiguen las mejoras en el paso de misterio y el ilusionante proyecto del nuevo paso de palio, en el que ya hay sentadas unas bases, siempre con la mirada puesta en el futuro y el amor a nuestros titulares.
Nada de esto sería posible sin el esfuerzo silencioso de tantos hermanos. Gracias a la Junta de Gobierno, a los grupos y a cada uno de vosotros por vuestro compromiso y cariño hacia la hermandad, porque en ese trabajo humilde se construye cada día una hermandad más viva y más unida.
Os animo a vivir intensamente esta Cuaresma, participando en los cultos y actos preparados con esmero. Que sea un verdadero encuentro con el Señor, que nos ayude a renovar la fe, a reconciliarnos y a servir mejor, viviendo el Evangelio con coherencia y siendo testigos de Cristo en nuestra vida diaria.
Que Nuestro Padre Jesús Despojado de sus Vestiduras nos enseñe a despojarnos de todo lo que nos aleja de Él y que María Santísima de la Caridad y del Consuelo nos acompañe y guíe siempre por el camino del amor, la entrega y la esperanza, preparándonos el corazón para celebrar con alegría la Pascua de la Resurrección.
