La Hermandad Sacramental, Mercedaria y de Penitencia de Nuestro Padre Jesús Despojado de sus Vestiduras y María Santísima de la Caridad y del Consuelo celebró el pasado domingo, 9 de noviembre, una nueva edición del Rosario de la Caridad, una cita ya consolidada en el calendario de cultos de la corporación desde su instauración en 2013.

El rezo comenzó pasadas las cinco de la tarde desde la iglesia parroquial de San Sebastián, sede canónica de la hermandad, abriéndose por primera vez para esta ocasión la puerta principal del templo. Acompañada por un cortejo formado por más de 150 hermanos y devotos, la imagen de María Santísima de la Caridad y del Consuelo, al compás de la música interpretada por el coro de la hermandad, ‘Regina Coeli’, y de la capilla musical conformada por músicos de la Banda de Música de Alba de Tormes, recorrió las calles del centro histórico de Salamanca seguida por numeroso público que quiso sumarse a este acto de piedad.

La Virgen estrenó para la ocasión, entre otros efectos, una nueva corona plateada, un puñal y una cruz pectoral, piezas donadas por un grupo de hermanos que fueron bendecidas en el tercer día del solemne triduo previo a esta celebración. Estas nuevas incorporaciones destacaron especialmente en el ajuar de la santísima Virgen, que lució sobre sus andas una cuidada ornamentación floral.

El Rosario mantuvo, un año más, su dimensión solidaria. Los participantes pudieron realizar aportaciones económicas destinadas al Centro de Día de Salud Mental Ranquines, proyecto impulsado por la Diócesis de Salamanca y Cáritas Diocesana que trabaja a favor de la autonomía e inclusión de personas con trastorno mental grave.