La imagen de Nuestra Señora de la Merced recorrió ayer las calles de Salamanca en una procesión marcada por la devoción de los vecinos de Salesas y Labradores y algunos momentos especialmente emotivos, como los que se vivieron junto a la puerta del Acuartelamiento General Arroquia, en la parroquia de María Mediadora y en la esplanada de la plaza de toros con la figura inmortal de ‘El Viti’ como testigo.
Entre vivas, aplausos y una intensa lluvia de pétalos, Nuestra Señora de la Merced salió puntual al encuentro de los salmantinos, acompañada por un amplio cortejo que formaron los hermanos de la Hermandad Sacramental, Mercedaria y de Penitencia de Nuestro Padre Jesús Despojado de sus Vestiduras y María Santísima de la Caridad y del Consuelo, miembros de la Esclavitud Mercedaria y fieles, devotos y vecinos de los barrios de su patronazgo.
Con solemnidad, al compás marcado por la cadencia de los hermanos costaleros y los sones de la Banda de Música Ciudad del Tormes, la procesión fue completando su itinerario con paradas en lugares simbólicos como el cuartel del Regimiento de Especialidades de Ingenieros nº11, donde se pidió a la santísima Virgen protección para España y sus ejércitos, o la parroquia de María Mediadora, donde tuvo lugar el rezo de la salve.
Otro de los momentos destacados de la procesión, una vez cruzó las entrañas de los barrios de Salesas y Labradores, se vivió en la esplanada de la plaza toros, junto a la escultura a Santiago Martín ‘El Viti’, donde los niños de la hermandad realizaron una alfombra de sal para el paso de la Virgen y donde el torero salmantino Ismael Martín, que acompañó durante toda la procesión, llamó al paso pidiendo protección, dedicándosela al esfuerzo de los hermanos costaleros, por los toreros de salamanca, la tauromaquia y la cultura, tras lo que sonó el pasodoble ‘Curumbelerías’ con el que se encararon los metros finales de la procesión.
La procesión de Nuestra Señora de la Merced volvió a ser
un año más un recordatorio de que la devoción no se transmite solo en el
silencio de los rezos, sino en gestos vivos y en la unión de vecinos, fieles y
devotos. En el regreso, con la estela de su paso, antes de resguardarse de
nuevo en la Residencia de Mayores Madre de la Veracruz, el lanzamiento de
fuegos artificiales desde el convento de los PP. Mercedarios culminó con la
explosión de júbilo y agradecimiento por haber vuelto a poner a María de la
Merced en las calles de sus barrios.
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